WEB: www.castiellodejaca.es
El término de Castiello de Jaca (139 h.) ocupa la parte inferior del antiguo Bardaruex ( o valle de Aruex), allí donde el valle del río Aragón vuelve a estrecharse tras recorrer la llanura de Villanúa, al pie de la Peña Collarada.
El origen del núcleo de Castiello fue una torre o castillo – “castiello” en aragonés- dominando desde el cerro el estratégico puente, hoy arruinado, por donde el antiguo camino de Francia cruzaba el Aragón.
El pueblo antiguo se expande, disperso en barrios (de la Iglesia, de San Martín, barrio Alto y de la Fuente), a ambos lados del barranco de Casadioses, cuyo cauce sigue el viejo camino (“Calle de Santiago”). Preside el conjunto la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, de planta originariamente románica, ampliada en siglos posteriores, que guarda un famoso relicario que la tradición quiere que fue depositado allí por un peregrino imposibilitado de proseguir su camino.
Pese a la profunda renovación arquitectónica sufrida durante los últimos años, todavía es posible encontrar en Castiello interesantes ejemplares de arquitectura popular, rehabilitados o en estado de abandono. Mientras que la parte baja del núcleo, a lo largo de la carretera, ha visto surgir nuevas urbanizaciones que contrastan con la arquitectura propia del lugar.
Castiello es la puerta de entrada al vecino valle de la Garcipollera y en su término se encuentran –pendientes de consolidación- tres interesantes ermitas románicas: San Bartolomé, en las estribaciones del monte de Grosín; Santa Juliana, al pie de la carreterita de la Garcipollera, y la de Nuestra Señora de “Trujillo”, antigua parroquial del despoblado de Atrosillo.
Cuenta Castiello con un bello tramo del Camino de Santiago, todavía intacto, que atraviesa desde Villa Juanita, por las partidas del Granullar – con su laguna habitualmente desecada- y Las Pardinas, hasta entrar en la parte alta del pueblo entre llamativos muros de piedra. Fiestas: 29 de septiembre.
Aratorés
Precioso pueblo, asomado al valle desde el borde de una pequeña y apacible llanura, que ha sabido conservar intacto el ambiente rural y un conjunto arquitectónico bien cuidado. Su iglesia parroquial de San Juan Bautista, originariamente románica, destaca por su lápida conmemorativa del año 939, uno de los monumentos epigráficos más interesantes de la comarca.
Aratorés está en la ruta habitual de acceso a los valles de Borau y Aísa, cuenta con un tramo de Camino de Santiago, que corre a sus pies, paralelo a la carretera, y conserva, rehabilitado, el antiguo molino harinero, próximo al río Aragón.
Fiestas: 29 de agosto.
INSTALACIONES
Piscina
Campo de fútbol
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