El conjunto de nuestros valles son un verdadero tesoro de parte de la naturaleza, lo son tanto en cuanto por sus bellos paisajes, como para practicar el sano deporte de la pesca.
ARAGÓN SUBORDAN
La última vez que fui a practicar, puede que haga cuatro años pero recuerdo todo como si fuera ayer; por cierto ese día no fui solo, también vino un amigo a practicar desde Madrid. Fuimos al valle de Hecho debido a que él nunca había estado en él, por cierto: los dos coincidimos en varias cosas, es un eterno amante de la naturaleza, el respeto que le tiene es la repera, y claro, ¡cómo no!, practica también la pesca sin muerte.
La mañana la dedicamos a pescar, y lógicamente lo hicimos en coto de pesca sin muerte; la verdad es que nos fue de maravilla, devolvimos al líquido elemento más de 60 piezas, claro como podéis comprender: diversión a tope.
La tarde la dedicamos a recorrer el valle, como procede. Después de pescar: contemplar la naturaleza. Recuerdo que cuando pasamos por Hecho y Siresa dijo: vaya pueblos, en ellos se tiene que vivir dos veces; no digo nada cuando pasamos por lo túneles, boca del infierno y llegamos a Selva de Osa, todas las alabanzas eran pocas, como os lo cuento. El parque natural nos acompaña allí.
Posteriormente todo lo que dijo me hizo meditar. Sí amigos: los que tenemos la gran suerte de tener estas joyas de la naturaleza a un tiro de piedra, no sabemos ni apreciar ni valorar; después de todo ello, el aquí presente admira más cuanto tiene ante sus ojos, por ejemplo: las panorámicas, variada vegetación y arbolado, esas aguas tan cristalinas, ese silencio que tanto relaja, y no digo nada de ese oxígeno puro que se respira, amigos, lo que os digo: el no va más.
Si os animáis a visitarlos o bien volver a ellos, entre otras, la adrenalina acumulada entre semana desaparecerá como por arte de magia, ya me lo contaréis.
Texto: Ricardo Martínez Arriaga.
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