La ciudad constituyó durante la Edad Media un lugar clave para el paso de las rutas que, desde la España musulmana, se dirigían a los mercados europeos y de los peregrinos que se llegaban por el Camino de Santiago.
Este papel de peaje provocó el aumento de su población y la construcción de algunos de los edificios que hoy conforman su casco antiguo. La Plaza de la Catedral, la Torre del Reloj ó la iglesia de Santiago son solo algunos de los monumentos que conforman la Jaca Medieval.
IGLESIA DEL CARMEN
En una de las calles que afluyen a la calle Mayor se encuentra esta iglesia que da nombre al vial.
El templo corresponde al gusto carmelita y fue levantado en la primera mitad del siglo XVII. La fachada ofrece una vistosa portada manierista, fechada en 1657, y su interior se ordena en una planta de cruz latina con capillas a los costados del altar y dos a cada lado de la nave.
El retablo del altar mayor está presidido por la entrega que del Santo Escapulario hace la Virgen al beato Simón Stock. En 1966 se colocaron en su interior los retablos procedentes de la iglesia parroquial de Ruesta, que pueden ser fechados desde finales del siglo XVIII.
IGLESIA DE SANTIAGO
Esta iglesia está situada en el extremo sur de la vieja ciudad medieval, asomada a las calles del Coso y Ferrenal.
Sabemos que es un templo reedificado en estilo románico hacia el año 1088 sobre un espacio sagrado anterior en el que existiría un pequeño edificio en estado ruinoso la finalizar el siglo XI. Puesta bajo la advocación del apóstol está orientada a poniente, circunstancia ciertamente extraña en estas tierras, aunque en este caso es claro que mira hacia la tumba gallega de Santiago.
La iglesia conserva importantes restos del templo edificado a finales del siglo XI, puesto que, además de la planta basilical con tres naves, aún están en pie la curiosa torre-campanario con sus dos ventanas geminadas y parte de las bóvedas románicas que se han salvado de las reformas decimonónicas y que se consolidaron en una reciente restauración.
En el interior destaca, junto a las imágenes dieciochescas que hay repartidas por el templo, la capilla del Rosario que recuerda los siglos en los que esta iglesia funcionó como parroquia de los dominicos (desde 1614 hasta 1835), orden a la que se entregó el templo y que provocó que también se denominara popularmente como iglesia de Santo Domingo.
IGLESIA DE LAS BENITAS
Desde la iglesia de Santiago podemos salir hacia el sur a recorrer el paseo exterior de la ciudad, conocido como Paseo de Invierno, en el que se pueden ver los restos de la muralla medieval de Jaca que sobrevivieron a su derribo en 1914 al formar parte -en la zona inmediata a la calle Mayo- del conocido popularmente como convento de las Benitas que se ubica al final de la calle Mayor cuando desemboca en el paseo de Invierno o de Oroel.
El real monasterio de las Benedictinas se fundó en 1555, sobre una antigua iglesia subterránea románica cubierta con bóveda que estuvo dedicada primero a la Virgen María y luego a San Salvador. Era el lugar al que los jurados acudían al comienzo de su mandato.
Su origen está vinculado al traslado -por decisión del rey Felipe II- de las monjas desde el monasterio de Santa Cruz de Serós a Jaca, ciudad a la que trajeron desde el primitivo monasterio el Sarcófago de Doña Sancha, la poderosa hija del rey Ramiro I de Aragón que falleció a principios del siglo XII después de haber ayudado a su hermano el rey Sancho Ramirez y de haber educado a sus sobrinos los reyes Pedro I y Alfonso I.
Hoy día el sarcófago se ubica en la iglesia alta dedicada a San Ginés a la que se entra por una portada románica que se conservó en la gran reforma de 1730.
El sepulcro es de piedra, tiene relaciones con la escultura italiana y constituye un monumento funerario a la dinastía real aragonesa, viéndose en las escenas que lo decoran lances caballerescos de la reconquista además de la representación en el fronte del sepulcro de la difunta sentada como abadesa -con un libro entre las manos- y de un obispo en actitud solemne con báculo y dos eclesiásticos, las dos a los lados de la alegoría del alma de doña Sancha que está representada por una niña desnuda que es subida al cielo por dos ángeles.
Información extraída del web del Ayuntamiento de Jaca (www.aytojaca.es)
|