Antes de llegar a Jaca nos detendremos a contemplar las ermitas de San Juan Bautista de Osia y la de San Miguel de Larbesa.
Foto: J. Cabrero
La capital de la Jacetania posee muchos atractivos entre los que cabe destacar su espectacular catedral y su completo Museo Diocesano, excepcional en su colección de pinturas murales románicas. Sobre Jaca podrán obtener fácil información y por eso les recomendamos que paseen por sus calles para dejarse sorprender por su rico patrimonio y que no dejen de acercarse a la iglesia de Villar de Sarsa, al convento de las Benedictinas o al puente de San Miguel.
Tomaremos a continuación la carretera N-330 con dirección a Sabiñánigo. Barós es la primera parada que haremos para visitar la ermita de Santiago, del siglo XI, y la iglesia de San Fructuoso que cuenta con interesantes sillares en los que hay tallados figuras humanas y motivos vegetales, procedentes de una edificación anterior. Las parroquiales de San Esteban de Ipas y de la Asunción de Navasa tienen sobrio ábside con friso de canecillos y crismón en la portada de acceso; y la de San Miguel de Lerés, cuenta con ábside decorado con friso de baquetones y fila de arquillos ciegos sobre ménsulas biseladas.
Para acabar nuestro recorrido regresaremos hacia Jaca y tomaremos la carretera de Aisa (A-2605), para visitar las localidades que conforman la Ruta del Románico del Ecomuseo de los Pirineos. Su interés radica en la posibilidad de ver la evolución de este estilo artístico sin tener que realizar grandes desplazamientos. Para ello visitaremos la torre de la parroquial de Guasillo, construida en el siglo XI, y las iglesias de: San Andrés de Asieso, San Juan Bautista de Banaguás, San Pedro de Caniás y San Andrés de Abay.
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